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Colombia libre de libreta militar: Entrevista con el objetor de conciencia Julián Ovalle

Tras años de presión la libreta militar en Colombia ya no es requisito para obtener el grado académico universitario. Julián Ovalle nos cuenta de esta lucha y sus consecuencias para la sociedad colombiana.

Por Javier Gárate

Julián Ovalle lleva más de 15 años negándose a ser parte del aparato   de guerra en Colombia, declarándose objetor de conciencia al servicio militar y a la reserva del ejército colombiano. Esta lucha, no ha sido sin consecuencias, ya que por muchos años no pudo titularse como  psicólogo y optar por una carrera laboral formal, al mismo tiempo de  tener siempre la amenaza de ser llevado por los militares en una  batida. Gracias al éxito de la campaña Libre de Libreta Militar, que logró que la libreta militar ya no sea requisito para titularse, Julián  finalmente se pudo titular y postular a un trabajo en el área que estudió.

El derecho a la objeción de conciencia al servicio militar obligatorio ha sido una de las principales banderas de lucha del movimiento antimilitarista en América Latina. Uno de los casos más emblemáticos ha sido el caso colombiano, donde cada año 100,000 jóvenes son  reclutados aproximadamente, muchas veces de forma ilegal por medio de batidas, las cuales son comandos militares que recogen en camiones y llevan indiscriminadamente a jóvenes a instalaciones militares para ser reclutados para prestar el servicio militar. La Acción  Colectiva de Objetores y Objetoras de Conciencia de Bogotá (ACOOC), grupo del cual es parte Julián, es en gran parte reponsable  que la lucha por la objeción de conciencia en Colombia haya logrado  importantes victorias, como el fin del requisito de la libreta militar  para la titulación universitaria y conseguir que la Corte Constitucional reconociera la objeción de conciencia como un  derecho garantizado en la constitución colombiana.

– JG:¿Qué es la libreta militar? Y ¿Qué rol juega la libreta militar en la sociedad colombiana?

– JO: La libreta militar es uno de los documentos más odiosos que  emite el ejército nacional de Colombia. El porte de este documento significa que tienes definida la situación militar, en relación a la  prestación del servicio militar. El servicio militar en Colombia es una  obligación relativa ya que existen varias excepciones en la ley sobre  quiénes tienen que prestar el servicio. El servicio militar es obligatorio en tiempos de guerra para todos los hombres, excepto los indígenas y discapacitados y en tiempos de paz no van padres de familia, hijos de oficiales muertos en la guerra de Colombia, desplazados por la violencia y discapacitados que pueden postergar. Con esto quiero decir que la obligación es universal, pero se relativiza por medio de la  ley. Lo que sí es obligatorio es definir la situación militar y obtener la libreta militar, por dos vías: si bien porque quedaste exento o porque  prestaste el servicio militar.

– JG: ¿Quiénes prestan el servicio militar en Colombia?

– JO: El servicio militar lo prestan principalmente los estratos socio económicos 2 y 3 – en Colombia la estratificación es de 1 a 6, donde el 1 es el más pobre y el 6 el más rico – no los del estrato 1 porque son demasiado pobres, ni siquiera se inscriben, están por la calle o en situaciones tan marginales que ni siquiera el ejército llega a reclutar allá. Las clases altas, estratos 4, 5 y 6 lo que hacen es pagar intermediarios y militares corruptos que sacan la libreta militar de una forma irregular. Ésta es una práctica generalizada en el relato normal del colombiano donde se pregunta: “¿Prestaste el servicio o compraste la libreta?”Para personas con el derecho a la excepción existen unos estándares de cuánto hay que pagar por la libreta. Los estratos 2 y 3 están certificados en un sistema de clasificación para servicios estatales, donde hay que pagar alrededor de 45 dólares, para el resto depende un poco de qué tan rico eres.

Desde nuestra perspectiva el pago de la libreta militar es una forma  de financiar la guerra. La información que tenemos para el año 2013, es cercana a los 27.000.000 de dólares lo que recoge el ejército por  cuota de compensación militar, por el pago libreta. Lo grave del asunto es que legalmente este fondo, es de destinación libre, es decir, el ejército hace con ese dinero lo que le da la gana, no hay control civil de este fondo. Nosotros en ACOOC hemos pedido a través de congresistas, por medio del derecho de petición, que nos den esa información y se niegan aduciendo que es de libre destinación del ejército y que no van a dar la información. En una acción dijimos que  ese dinero de cuota de compensación militar debería tener control civil y que se le debería dar el mismo tratamiento que se le da a los impuestos, ya que así pasaría por el control del Ministerio de Hacienda y Hacienda distribuiría los recursos a distintos estamentos públicos.

En ACOOC sabemos que el ejército tiene muchas prebendas para sus  efectivos como pensiones, fondos de salud, vivienda. Ninguna otra clase trabajadora del país tiene tantas prevendas y puede ser que el fondo de la cuota compensatoria se use para beneficiar esas prevendas, lo cual también marca una diferencia social con otros trabajadores. También sabemos que hay muchas formas en que es financiada la parte oscura de la guerra. Sabemos que hay una cercana relación entre grupos paramilitares en Colombia y el ejército y como no sabemos para dónde va ese dinero, es muy fácil sospechar que seatambién usada para financiar a grupos paramilitares.

– JG: ¿Cuáles son las consecuencias de la libreta militar?

– JO: La libreta militar solía ser un requisito para muchas cosas: tramitar una licencia de conducir, para trabajar en el sector público y privado, para tramitar un pasaporte, para hacer carrera  administrativa dentro del área pública, etc. Gran parte de estos requisitos han ido en disminución por el ejercicio de la presión de la  sociedad colombiana. En los últimos años la libreta militar ha operado como requisito para hacer carrera administrativa en el estado y para  la graduación de la universidad. El año pasado a través de un cambio  legislativo se cae la obligación de presentar la libreta militar para el  grado universitario.

– JG: ¿Qué consecuencias tuvo para tí el no tener la libreta militar?

– En Colombia está la idea de que la persona que no saca la libreta militar es un poco terca, obstinada, traicionero de la patria. En mi familia, sí fue un tema de discusión durante años, lo de la importancia que yo sacara la libreta militar, que era un terco que yo mismo me estaba cerrando las puertas. Esto que me pasó a mí durante muchos  años, le pasa a todos los chicos, incluso mucho más en clases populares, que “sin libreta no vas a trabajar y necesitamos que  trabajes para poder mantener la economía del hogar”. En mi caso era una discusión más frontal con argumentos éticos y aún así fue fuerte  y durante muchos años también tuve la zozobra de estar en la calle  sin libreta militar corriendo el riesgo de las batidas, entonces con la  cara de jovencito los militares si pedían libreta y yo por ahí supe cómo  manejar la persuasión y el engaño de los militares y nunca fui  retenido.

Yo no presté el servicio militar y no tramité la libreta militar argumentando mi objeción de conciencia desde una postura antimilitarista y también desde la condición de victima del conflicto  armado, porque mi padre fue víctima de un atentado que lo dejó vivo pero fue un atentado del ejército de Colombia, la justicia colombiana no operó y quedó impune. Yo en su momento desistí de estudiar para  ser profesional porque estaba el requisito de la libreta militar y para  mí era más importante estar fuera de la reserva del ejército que ser  profesional, en el año 2000 entré en la universidad y en el 2006 yo  desistí de seguir estudiando, pensando el para qué seguir estudiando  si me van a pedir la libreta militar, yo no voy a seguir este juego. Hice una tesis final de psicología y la deje abandonada, desistí y en el 2011  volví y me dijeron que tenía que hacer unas materias más. Tardé un  año más y ahí acabe mi tesis en el 2011, pero no fue sino hasta el año  pasado (2014) con el cambio de ley que finalmente me pude graduar.

– JG: ¿Cómo se produjo el cambio legislativo sobre la libreta militar?

– JO: En Colombia existe la ley de Orden Público que vienen  renovando desde 1997, que es cuando empezaron las negociaciones entre la guerrilla de las FARC y el gobierno de Andrés Pastrana. La ley  es un marco jurídico que le da viabilidad jurídica a las negociaciones  con los grupos armados. Pero el año pasado producto de la presión  del movimiento de objetoción de conciencia, la congresista Angélica  Lozano del Partido Verde, quien a partir de haber hablado con el  movimiento de la problemática de la libreta militar, encuentra una oportunidad de incluir en la ley que se renovaba, un nuevo artículo  donde se eliminaría el requisito de la libreta militar para titularse de la educación superior.

En el impulso del gobierno para que salga la ley de Orden Público, es  aprobada la ley de forma unánime, incluyendo el cambio con respecto a la libreta militar y el Ministerio de Defensa debe de aceptar que es  un avance en materia de garantía de derechos y que es una muestra  de la voluntad del ejército y del gobierno para seguir avanzando en el tema de las FARC y de las garantías de los derechos de los  colombianos. Desde la perspectiva del proceso de antimilitarismo en Colombia, este es un paso muy concreto y positivo y genera también  un escenario de oportunidades para que el tema de la libreta militar como requisito para trabajar en instituciones públicas que todavía  está vigente también empiece a discutirse y cuestionarse.

– JG: ¿Desde ACOOC qué tipo de actividades realizaron en torno a la libreta militar?

– JO: Hace un tiempo venimos diseñando una campaña que se llama “Libre de Libreta Militar” y es en el marco de esta campaña que hemos hablado con distintos actores sociales, entre quienes está la  congresista Angélica Lozano que movió está oportunidad en el Congreso. También hemos hablado con universidades, empleadores privados, para que en pequeños procesos pilotos contraten a objetores de conciencia sin la libreta militar. Estábamos en medio de este proceso, diciéndole a las universidades que aplicaran la militar excepción de inconstitucionalidad, que es una figura jurídica  colombiana que dice que los entes del estado tienen la obligación de hacer excepciones en casos particulares en los que se esté violando la Constitución. Nuestro argumento era que como objetores de  conciencia estaban siendo vulnera-dos nuestros derechos mientras no existiera una ley que regulara la libreta militar, ya que a pesar de  ser reconocido el derecho a la objeción de conciencia por parte de la Corte Constitucional, nuestro derecho a la objeción de conciencia no  estaba siendo reconocido y que en nuestros casos particulares deberían haber hecho una excepción constitucional para poder graduarnos. En el marco de esta campaña hablamos con distintos sectores pequeños empleadores y universidades estábamos avanzando y salió este cambio que nos cambió un poco la estrategia con respecto a la libreta militar y el estudio.

– JG:¿A partir de este cambio legislativo desde ACOOC qué actividades están realizando ahora dentro de la campaña Libre de Libreta Militar?

JO: Lo que estamos haciendo es seguimientos de casos y que estos casos que son de miembros de ACOOC generen antecedentes para que hayan cambios estructurales con respecto a la Libreta Militar, esa es la actual estrategia. También como parte de la campaña habíamos hablado con la embajada sueca y con empresarios suecos en  Colombia para contratar sin libreta militar, lo cual está enmarcado dentro de la misma campaña de ACOOC — Libre de Libreta Militar — esa estrategia se nos ha dificultado un montón porque los  empresarios y la misma embajada inicialmente les interesó pero ya no tanto porque dicen que implicaría un problema diplomático.

– JG: ¿Cómo se inserta la campaña contra la libreta militar en la campañas más amplia contra el servicio militar y por la objeción de conciencia?

– JO: Desde ACOOC lo que decimos es hay una incompatibilidad  entre la objeción de conciencia y la libreta militar con respecto a la reserva nacional toda persona que tiene la libreta militar, haya  prestado el servicio militar o no, queda como reservista del ejér-
cito] por lo que dentro de la campaña por la objeción de conciencia, la campaña de la libreta militar se conecta desde la objeción a la reserva. Y dentro del marco más amplio de la campaña por la objeción aquí en  Colombia está el propósito de seguir avanzando en la divulgación del  derecho que es un derecho que en este momento se conoce más pero se requiere que se conozca muchísimo más. En ese sentido seguimos  generando piezas de comunicación, acciones directas de comunicación y de sensibilización, actividades pedagógicas en colegios y en distintos lugares del país, informando sobre el derecho a  la objeción de conciencia y de los límites legales que tiene el ejército  para reclutar a jóvenes.

También aprovechando el contexto de negociaciones con las FARC y  el supuesto proceso de paz que se está llevando en Colombia,  decimos: bueno, empecemos a hablar de una forma distinta de  construcción de paz y de cómo vemos el rol del servicio militar. Lo que  estamos proponiendo es el generar un servicio social ya no solo militar sino un servicio social en distintas instituciones del Estado y  también organizaciones comunitarias, ONGs, para que si cumplen el  servicio social se esté todavía en línea con la obligación de servir a la  patria que es una obligación constitucional. Pensando que este es un  paso estratégico, (más que deseable) el que haya un servicio social distinto al militar, que el servicio militar siga existiendo pero el que  quiera hacerlo que lo haga, pero quien quiera hacer otro tipo de servicio también que lo pueda hacer y eso lo llamamos el servicio  social para la paz. Creemos que en este momento hay más ambiente político para que tenga más resonancia en el Congreso el tema del  servicio social para la paz, como un paso estratégico como se ha dado en otros países de generar la obligación de un servicio social que lleva  a otros proceso de insumisión como pasó en España, entonces  sabemos que la oportunidad de la construcción de la paz nos brinda  ese camino estratégico.

– JG: ¿Cuál es la situación actual del movimiento de objeción de  conciencia en Colombia?

– JO: En Colombia existen distintas formas de organización política y social, las que han encontrado en la objeción de conciencia una perspectiva de trabajo y política para desarrollar acciones. Existen grandes confluencias de movimientos sociales, el movimiento social en Colombia es muy complejo y tiene muchas agrupaciones y  plataformas y en estas grandes plataformas la objeción de conciencia ha venido siendo reconocida como una alternativa y hay pequeños grupos en todo el país que están trabajando el tema de la objeción de  conciencia, desde acciones culturales, declaraciones colectivas de objetores de conciencia, grupos que están yendo a las jornadas de  reclutamiento a informar sobre el derecho. Todo esto da evidencia de que hay una mayor compenetración de la propuesta de objeción de  conciencia y el antimilitarismo en el movimiento social colombiano, cada vez hay más jóvenes dispuestos a declararse objetores de conciencia.

– JG: ¿Qué rol juega y puede también jugar en el futuro el movimiento por la objeción de conciencia dentro del conflicto colombiano?

– JO: Lo que hemos querido nosotros hacerle ver a la sociedad es que  este es un proceso que no surge ahora en medio de las negociaciones de la paz para cesar el conflicto armado, sino que es un proceso que  tiene mucho recorrido. El rol que está teniendo ahora el movimiento  de objeción de conciencia es visibilizar un sector social que ha venido trabajando desde el tema del derecho y desde el tema de una apuesta política de la noviolencia. La objeción de conciencia es una alternativa  al militarismo pero también concretamente en este  momento histórico es una alternativa a lo que entendemos como construcción de paz. En el futuro lo que estamos pensando es que debe de ser clara la memoria histórica de este proceso, que no es que  llegó un gobierno que quiso hacer la paz y entonces ahora si se  reconoce la objeción de conciencia. Sino que es un proceso impulsado por la sociedad civil organizada, y que es una responsabilidad que el estado colombiano ha venido omitiendo desde hace años a pesar de que hay un movimiento que ha estado constantemente reclamando  este respeto. Ahora con apuestas concretas como el servicio para la paz, la desmilitarización de la educación, que es un reto de lo que  llaman post-conflicto.

– JG: ¿A tú parecer donde están las claves para acabar con el conflicto y el militarismo en Colombia?

– JO: Para mí la clave está en cómo la sociedad colombiana se puede desligar del mensaje erróneo de que ahora que firman un cese de  conflicto con un grupo armado llegó la paz. La clave está en entender  que la militarzación es la que está generando este contexto de  conflicto social y que la militarización no solamente está en que qué positivo que se logre el derecho a no prestar el servicio militar, sino que la sociedad también entienda que la militarización es una  herramienta de control económico y territorial de Colombia. Porque pareciera que son cosas que la sociedad colombiana no ha entendido, que si hay un montón de militares en ciertos sectores del mapa  colombiano y si uno transpone ese mapa también hay una  coincidencia casi directa con los proyectos extractivistas y multinacionales de “recursos” naturales. Entonces es el poder entender, que pues que sí, que se firmó la paz, pero también es  entender que hay un proceso de saber que el control territorial de Colombia está instrumentalizado por el ejército y que este proyecto  neoliberal que se concretiza en ese extractivismo también es el que no está generando posibilidades para un gozo de los derechos para condiciones de mayor equidad social.

Por lo que la clave está en ver que el proceso de paz es un punto de partida para empezar a pensarse una sociedad desmilitarizada en todos los sentidos, territorialmente, jurídicamente, corporalmente.  Creo que es por ahí va la cosa, porque eso de la paz es muy difícil de entender conceptualmente, de qué es la paz, creo que es bien difícil,  creo que es más claro y más aterrizado hablar de acción noviolenta y de la desmilitarización de la vida. Porque a un país que ha vivido en  guerra que le hablen de paz, se puede confundir simplemente con la firma de un tratado de paz.