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Colombia: las paces desde una perspectiva antimilitarista latinoamericana

 

Me ilusionó el sí en Colombia pese a que la idea de plebiscitar la paz me parece (y me parecía) una estrategia equivocada, tanto en lo coyuntural como en el largo plazo. Esto porque cualquier propuesta de paz debe implicar también deshacerse de la lógica de guerra que tanto favorece a los militaristas de toda orientación ideológica.

El camino electoral reproduce la misma lógica binaria del militarismo; ganadores v/s perdedores, victoria v/s derrota. Esto  fue posible porque solemos olvidar que el acuerdo de paz es producto de la negociación entre dos actores armados (las FARC –EP, fuerzas armadas revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo y el gobierno colombiano) quienes aún mantienen lógicas de guerra tanto para entender el conflicto como para diseñar estrategias de salida a él.

La paz es una construcción estratégica de desmilitarización social que implica no reproducir esas lógicas. Esto es claro para quienes dan cuerpo y voz al antimilitarismo latinoamericano y del caribe, pero no es así para quienes van construyendo este proceso en Colombia. El proceso de paz, como ha sido planteado, es también una demostración de fuerza política y en ese sentido es que se plebiscitó este acuerdo.

La paz es demasiado importante como para reducirla a un resultado plebiscitario. Eso lo entendió el pueblo colombiano desde hace mucho tiempo y viene realizando varias experiencias constructoras de paz sin esperar a un acuerdo de las partes belicistas en pugna. Esas experiencias de paz en un contexto de guerra no han sido gratuitas y han debido pagar un costo en vidas humanas y bienes materiales que no es poco. De esto saben en San José de Apartadó, en el pueblo Nasa, en las iniciativas feministas, populares, afrocolombianas de paz. Lo saben también los y las objetoras de conciencia.

Al mismo tiempo que esa construcción social de paz se viene haciendo en distintos lugares y momentos en Colombia, los 50 años de guerra -con mucho más actores que las farc-ep y el gobierno colombiano- han creado tanto un mercado como una cultura que  se imponen incluso en las lógicas del proceso de paz. Hay muchos intereses a favor de la guerra, intereses muy concretos y materiales, a quienes una paz, y una paz participativa y de derechos, caerían muy mal. Desde el antimilitarismo es evidente que una de las medidas centrales de este (y otros) procesos de paz es estar atento a eso para evitar sus trampas.

Estas trampas forman parte de la historia cercana, de la memoria social colombiana, porque ya ha habido otros procesos de paz, porque ya se han rotos otros acuerdos de paz, y no es tan fácil, ni bueno, creer de buenas a primeras que un pacto entre solo dos de las partes en conflicto va a ser la paz.

Tanto las farc-ep, como el gobierno y los paramilitares son poderes reales en el día a día colombiano y la gente ha aprendido a sobrevivir entre y contra esas fuerzas en pugnas. El no expresa -también y no solo- esa sobrevivencia. Como el sí expresó una esperanza.

Quienes son responsables del fracaso que constituye el triunfo del NO son quienes han convertido a la paz en un dramático tema electoral. La paz no necesita de drama, sino de respuestas racionales a preguntas estratégicas sobre cómo será esa paz. Por eso parece muy contradictorio apostar todo un proceso de paz a un plebiscito.

Tienen la responsabilidad de subsanar todo esto quienes asumieron la responsabilidad de arriesgar un proceso de paz sometiéndolo a una consulta. La situación post NO, abre un escenario que podría permitir ampliar tanto la discusión como la propuesta de paz, recogiendo y reconociendo las experiencias locales de paz, así como interlocutando con otros actores involucrados, especialmente aquellos actores que asisten a la guerra sin armas ni provecho económico, sino aportando cuerpos y muertes.

Como antimilitarista latinoamericano, espero que la apuesta por la paz que buena parte de la sociedad colombiana ha hecho no se vea afectada por el humor belicista de la otra parte, pequeña, pero poderosa.

 

medellín años '90
medellín años ’90

Pelao Carvallo

4 de octubre de 2016

Acción Urgente Xochicuautla

Policías del Estado de México irrumpen en Xochicuautla

Destruyen casas y Campamento de la Paz y la Digna Resistencia

11 de abril de 2016

 

Hechos

Alrededor de 600 policías del Estado de México entran a las 10:00 am del día 11 de abril de 2016, al pueblo San Francisco Xochicuautla, Estado de México. A dicha hora, suben por la calle Buenavista, Cuauhtémoc y la iglesia en dos camiones y ocho camionetas Pick Up. Posteriormente, rodean el campamento que la comunidad instauró en julio de 2015 para defender el bosque sagrado. A las 11:30 de la mañana encapsularon el campamento mencionado, en donde se encontraban en resistencia los defensores de la tierra, Antonio Reyes, Mauricio Reyes, Lucas Hernández y Andrés Hernández, miembros del Consejo Supremo Indígena Otomí. Dos de las personas indígenas, Antonio Reyes y Lucas Hernández, pertenecen al Mecanismo Federal de Protección a Personas Defensoras. Cabe subrayar que durante esta operación Lucas Hernández fue agredido verbalmente y fue amenazado de muerte por un elemento de la Coordinación Estatal de Seguridad de identidad aún desconocida.

A las 13:00 horas, el cuerpo policiaco ingresa al lugar conocido como El Castillo, propiedad de Armando García Salazar y golpearon a la defensora Isabel Fernández García, de 64 años de edad. Ambos defensores también son miembros del Mecanismo Federal de Protección a Personas Defensoras.

Fue 4 horas después del primer incidente que arribaron a la comunidad cuatro observadores de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Después de que el 9 de julio de 2015 el presidente Enrique Peña Nieto hubiera publicado un decreto de expropiación de 37-93-86 hectáreas pertenecientes a San Francisco Xochicuautla para la construcción de la Autopista Toluca-Naucalpan, la población consiguió una Suspensión Definitiva que ordenaba detener las obras y obligaba a las autoridades a respetar las tierras, concedido por el Juzgado V de Distrito de Procesos Penales Federales y de Amparo del Estado de México (expediente 771/2015). El Estado mexicano está también obligado a proteger a los defensores de derechos, miembros de su propio mecanismo de protección. Sin embargo, este día irrumpió impunemente en el pueblo, agredió a personas indígenas y permitió a las máquinas continuar con las obras de construcción del proyecto carretero.

 

Antecedentes

El conflicto en la comunidad de San Francisco Xochicuatla inició en 2007, cuando junto con las comunidades de Huitzizilapan y Ayotuxco, integradas en el Frente de Pueblos Indígenas en Defensa de la Madre Tierra, se opusieron a la construcción de la autopista Naucalpan-Toluca, la cual afectará 138 hectáreas de bosque perteneciente a los tres pueblos. En 2013, una Asamblea de Comuneros llevada a cabo de manera ilegal aprobó el cambio de uso de suelo en las tierras de Xochicuautla. Sin embargo, ésta se revocó en 2014 mediante un juicio de amparo. No obstante esto, los trabajos de construcción continuaron, lo que ha provocado distintos enfrentamientos en la comunidad y la detención de once compañeros en 2013 y de ocho, en 2014. A pesar de que el 9 de julio de 2015 el Ejecutivo federal publicó un decreto de expropiación  de tierras para la construcción de la autopista, el Frente de Pueblos Indígenas en Defensa de la Madre Tierra y la comunidad de San Francisco Xochicuautla continúan en digna resistencia.

 

Peticiones 

Por lo anteriormente narrado, el Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero hace el más enérgico llamado a las autoridades mexicanas para que, con fundamento en los artículos 1, 2, 6, 7 y 8 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Convenio 160 de la Organización Internacional del Trabajo, la Convención Americana de los Derechos Humanos, así como la Ley para Protección de Personas Defensoras y Periodistas, brinde la más alta protección a la integridad, la vida y el territorio de las personas indígenas del pueblo otomí de San Francisco Xochicuautla.

 

ATENTAMENTE

 

Envíen los llamamientos a partir de este momento hasta el día 18 de abril de 2016 a:

 

Enrique Peña Nieto

Presidencia de la República

Correo-e: enrique.penanieto@presidencia.gob.mx

Tratamiento: Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos

 

Miguel Ángel Osorio Chong

Secretaría de Gobernación

Bucareli 99, col. Juárez, cp 6600, México, D.F., México

Fax: +52 55 5093 3414 (insistan)

Correo-e: secretario@segob.gob.mx

Tratamiento: Sr. Secretario

 

Eruviel Ávila Villegas

Palacio del Poder Ejecutivo, Colonia Centro,

cp 5000, Toluca, Estado de México.

Fax: +52 722 27600046

Correo-e: eruviel.avila@edomex.gob.mx

Tratamiento: Sr. Gobernador

 

Y copia a:

Organización de derechos humanos Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero

Correo-e: cdhzl.presidendia@gmail.comcdhzl.gabrielae@gmail.com

 

Envíen también copia a la representación diplomática de México acreditada en su país.

‪#‎AlertaXochicuautla‬

foto Yoco
foto Yoco

Urgente difundir.
Se aproximan contingentes de la policía a San Francisco Xochicuautla.
Llamamos a denunciar y a exigir el cese de las agresiones a nuestra comunidad indígena.
Responsabilizamos a Eruviel Ávila Villegas de la integridad físcia y moral de los habitantes de nuestra comunidad.
Consejo Supremo Indígena de San Francisco Xochicuautla.

Alerta Xochicuautla: desalojo y destrucción

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imágenes de la destrucción que hizo la policía en Xochicuatla
imágenes de la destrucción que hizo la policía en Xochicuatla

Este día la policía ha desalojado el Campamento de Paz y de Digna Resistencia del Pueblo Otomi. Gente de la empresa Autovan del ‪‎Grupo Higa‬con el apoyo de los s granaderos hicieron esta ilegal intervención a favor de la tambipen ilegal instalación de Eruviel Ávila,. Los granaderos trataron en todo momento de provocar a los Otomies que se encuentran en esta área del Bosque de San Francisco Xochicuautla. La policía de la CES, sacaron las cosas de la comunidad y con impunidad y violando la suspensión definitiva otorgada en febrero de este año destruyen la casa de un compañero, el patrimonio de sus hijos y los lugares sagrados del lugar. Seguiremos informando. Fuente: Frente Juvenil Xochicuaultla.

Los cuerpos combatientes

Lino Zabala

Los disparos invadieron como el sol el lúgubre primero de febrero de  dos mil doce. Esa mañana que ahora me mira distante llegó como una muerte inadvertida. Antes de ese día no pudimos pensar que aquello  pasaría, ya que la guerra no era un imperativo para nosotros si no la calma postergada. Poco tiempo atrás no había forma de imaginarme  aquí, en este cuartel en la selva.

En la fábrica la rutina era el plato del día, en el almuerzo la  acompañábamos con frijoles, tajada frita, carne roja y arroz. Era una nutritiva comida, nos alimentaba el alma, o como decía el  médico después del examen semanal: le refuerza la hemoglobina,  camarada, nosotros los socialistas debemos tener bien rojos los glóbulos rojos. Y reía, con su risa gutural de idiota. Seguir leyendo Los cuerpos combatientes

Grupos de afinidades antimilitaristas, una propuesta organizativa

Grupo de afinidad antimilitarista Caracolito (Paraguay)

La propuesta organizativa de los grupos de afinidad tiene una larga historia, de la cual aún no se ha hecho una investigación adecuada. Existen al menos tres hilos en esta historia:

  • Grupos de afinidad anarquistas.
  • Grupos de afinidad en acciones directas no violentas.
  • Y grupos de afinidad feministas (que no necesariamente
    se llaman así).

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Editorial – Primera edición Rompiendo Filas

Este es el primer número de la Revista semestral “Rompiendo filas”. El desafío de vincular reflexión, experiencia y posibilidad de cambio sustantivo, nos anima a dialogar lugares y voces comprometidas con el antimilitarismo en Latinoamérica.

Nuestra urgencia nos hace conformar la Red Antimilitarista América Latina y el Caribe (RAMALC), definida como una coordinación que promueve a través de encuentros y entrenamientos noviolentos, el antimilitarismo en la sociedad, cuestionando la estructura militar y las prácticas de dominación.

RAMALC la componen individuos/as, grupos antimilitaristas y grupos sociales que concuerdan en que la resistencia al militarismo debe ser civil, por tanto, no promoviendo ningún tipo de actividad de corte militar.

Considerando lo anterior, RAMALC fomenta las acciones de resistencia noviolentas, al asumir que la resistencia no puede caer en los mismos métodos militares, que coarten el derecho de vivir en paz. Además, el antimilitarismo debe ser un ejercicio activo y participativo, por ende, las acciones directas son parte de las actividades de RAMALC.

RAMALC es la expresión de cientos de años de resistencia. La imposición de valores militares en el territorio, ha significado la organización de la resistencia individual y colectiva, incluso antes de la invasión europea en el siglo XV. La resistencia prehispánica, por ejemplo, de pueblos Toltecas-Chichimecas ante el imperialismo Azteca, o la del pueblo Mapuche, quienes lograron definir el límite del sur del imperio Inca al no permitirles su expansión, son ejemplos de la condena a cualquier tipo de opresión. No podemos decir que este tipo de resistencia buscaba eliminar el militarismo, pero nos demuestra que el militarismo es parte esencial de cualquier tipo de organización jerárquica que busca la imposición a otros grupos sociales.

Es, sin duda, la llegada del sujeto europeo como trasgresor de imaginarios locales e imposición de un nuevo mundo, lo que marca la militarización en Latinoamérica. La llegada de españoles, portugueses, ingleses, holandeses y franceses, gestó un ordenamiento en base a la imposición de la espada.

Con los procesos de Independencia de las metrópolis europeas, la organización y división del territorio en Estados nacionales no se alejó de las dinámicas militaristas. Esta vez con un nuevo componente, el nacionalismo. Los primeros decenios independientes estuvieron marcados por la imposición del modelo moderno de desarrollo y excluyendo cualquier tipo de organización venida de viejas prácticas coloniales o prehispánicas.

Con las dictaduras militares en el continente, el militarismo se transforma en parte de la doctrina política, con atributos injertados en la sociedad a través de la opresión y censura de todo lo que cuestionase el régimen.

El ejercicio de mirar el presente es mirar de reojo el pasado latinoamericano. Ya no hay grandes imperio intentando controlar el territorio. A cambio, empresas multinacionales extractivistas se apoderan de los recursos naturales en desmedro de sus habitantes. La invitación ya no nace por parte de los Estados para mejorar la productividad. El capitalismo globalizado rompe límites fronterizos para lucrar y desbordar su tecnología agresiva con el medio. Sin embargo, en Latinoamérica, los límites fronterizos son temas en cuestión, como manera de seguir atomizando cualquier tipo de idea de integridad regional.

Las dictaduras militares casi no existen en la región, pero toda política oficial tiene marcada la huella de la dictadura local, ya no en la forma de gobernar, si en el por qué gobernar.

El militarismo no solo ha involucrado la ocupación territorial, el resguardo económico privado o de la política estatal. En la construcción de género como categoría social, el militarismo ha aportado con fomentar las normativas de heterosexualidad masculina omnipresente en la sociedad. La idea de lo militar como atributos positivos de masculinidad ha sido parte del discurso con el que convencen a jóvenes a prestar sus cuerpos para actividades militares, como el servicio militar o la inscripción a las escuelas castrenses. Fuera de los cuarteles, el militarismo jerarquiza y endiosa la posición del hombre o lo masculino, dejando en desmedro a otras sexualidades y géneros, aportillándolas con acciones homofóbicas y machistas.

Nuestra realidad cotidiana, nuestros puntos en común y nuestra constante resistencia al militarismo nos hace dar luz a esta publicación, conformada por escritos narrativos, ensayos y artículos de Brasil, Bolivia, Chile, Venezuela, Colombia, Paraguay. Esperamos que en los próximos números hayan colaboraciones de toda Latinoamérica, como también grupos e individuos que deseen sumarse a la publicación. Nuestro correo de contacto es ramalc@riseup.net

La diversas colaboraciones, demuestran la necesidad de establecer el antimilitarismo como un frontis de acción y participación. Este es uno de los tantos aportes que queremos realizar.

Lanzamiento mundial de revista antimilitarista

Este miércoles 16 de marzo, organizaciones de toda américa latina y el caribe hacen lanzamiento internacional de la revista Rompiendo Filas, de la Red Antimilitarista de América latina y el Caribe, Ramalc

QUÉ:    Rompiendo Filas es el llamado y nombre de la publicación que la Red Antimilitarista de América latina y el Caribe, lanzará internacionalmente en su primer número esta semana. La publicación responde al desafío de vincular reflexión, experiencia y posibilidad de cambio, y para ello hace dialogar lugares y voces comprometidas con el antimilitarismo en América Latina. La publicación es semestral y está conformada por escritos narrativos, ensayos y artículos que reflejan cotidianidades y puntos en común de la resistencia al militarismo en la región. Seguir leyendo Lanzamiento mundial de revista antimilitarista