Apuntes ecuatorianos, observaciones sobre la represión contra la resistencia a los dictados del FMI

Pelao Carvallo

-Colocar militares o exmilitares como Ministros de Defensa solo ayuda a expandir la militarización y a hacer que las soluciones a los conflictos escalen en represión, muerte y pérdida de derechos.

-Hay dos cercos mediáticos: el que impulsa el gobierno con el afán de confundir, dividir, aislar, atemorizar a la gente con el objeto de desmovilizar y derrotar la protesta. El otro es de quienes pretenden instalar un relato heroicista, machista, jovencista, belicista, centrado en la acción de unos pocos que silencia las acciones constantes y permanentes de lxs muchxs. Ojo con lo que trasmitimos porque eso habla de lo que silenciamos. No seamos cómplices del cerco mediático (ejemplos: la poca difusión a la marcha de mujeres en Quito, a la autogestión solidaria para sostener a las comunidades en lucha, la organización de la resistencia y un largo etcétera) Seguir leyendo Apuntes ecuatorianos, observaciones sobre la represión contra la resistencia a los dictados del FMI

FRONTERAS

foto pelao

Los pueblos no conocen fronteras. No tienen. No las hacen. No las necesitan.  Son los Estados, el Poder, el Patriarcado, la Propiedad quienes construyen muros divisorios, plantan fronteras imaginarias en lugares muy reales y concretos y quiebran el continuum que los pueblos hacen sobre la faz del planeta que habitamos.

Las montañas no dividen, al contrario, dan lugar a puertos y pasos para que transiten los pueblos y las personas. Los ríos dan lugar a vados y remansos por donde pasa la gente antes de levantar puentes. Los desiertos están sembrados de oasis que son las postas de los pueblos que los surcan. No hay selva o bosque que no tenga una huella creada por animales anteriores al paso de la humanidad y reforzados por ella. Todo es un camino en el mundo que vivimos y nada, realmente, es un obstáculo o frontera para los pueblos que lo caminan.

Por eso mismo, contra eso mismo, es que los Estados dibujan fronteras imaginarias en mapas imaginarios que debemos aprender de memoria en las escuelas bien concretas a las que nos fuerzan a ir en nuestra infancia, para que el dibujo a colores del mundo imaginario de Estados y fronteras se quede bien instalado en nuestras mentes y tratemos, como población de Estados que también somos, de hacerlos realidad en nuestra forma de relacionarnos con las gentes.
Pues es en la relación con las gentes, relaciones domesticadas por el Estado, la Propiedad y el Patriarcado, donde las fronteras imaginarias intentan hacerse realidad: en el juego de los niños, en la hinchada del club o la selección, en el cantito patriota, en la desconfianza al color de piel que no es del barrio, en la sospecha en el acento que no corresponde a los escuchados en la infancia. Desconfianza, sospecha, temor son las emociones que despliegan los Estados para fortalecer ese egoísmo colectivo que es el amor a las fronteras propias, a lo que hay dentro de ellas y el temor, el odio o la envidia a lo que esté fuera.

Los pueblos transitan y viven en transiciones, históricas y geográficas. Circulan y en esa circulación se renuevan y enmiendan. Como son transiciones largas, de largo aliento, consumadas en muchas generaciones, los Estados aprovechan un momento, un instante de esa parte del colectivo humano que es un pueblo, para instalar en una geografía un Estado, con una centralidad, un congelamiento cultural que sirve para frenar (para explotar) a los pueblos y favorecer a la Propiedad y el Patriarcado.

Los pueblos como no son Estado, sino todo lo contrario (por más que en su faceta “gente”, “población”, “consumidores”, “habitantes” o cualquiera de las que los Estados les intentan inocular en las escuelas y en las pantallas nos quieran convencer que no somos pueblos que caminan) se infiltran por entre las rejas, por sobre los muros, con o sin visas, con o sin permisos, por todas las vías posibles e imposibles, en los lugares a los cuales van por la razón que sea, principalmente la de pervivir, hacer, haber.
En los lugares a los cuales llegan, frente a la represión y explotación que ofrecen los Estados, la Propiedad y el Patriarcado, los pueblos ofrecen hospitalidad, cariño e intercambios de curiosidad.

Las diferencias entre pueblos son motivo de curiosidad y alegría, del reconocimiento afectuoso de la diferencia que es la creatividad de los pueblos que se oponen, en la mejor de las resistencias, al maltrato, discriminación, vulneración, explotación y sometimiento que ofrecen los Estados como el relacionamiento desigual y violento que instalan que se llama “relación de Poder” o Poder, a secas.

Ante quien migra los pueblos dan cariño, protección y ánimo. Ante quien migra los Estados ofrecen policía, aduana y restricciones.
Usted: sea pueblo, sea Estado. Opte.

Pelao Carvallo
21 de julio de 2017

Inspirado no estrictamente en algunas palabras de Agustín García Calvo

Fácil, la violencia es fácil

El sistema que nos somete se basa, se fundamenta y se realiza en la violencia. Con ella construye la dominación a que nos somete y a la que da el popular nombre de poder, porque es muy cool. Violencia es el inicio, método, forma y fin del sistema que nos somete, y de tan sometidas que nos tiene hace que cada cierto tiempo alguien proponga la violencia como una buena forma de responder a la violencia del sistema. Ni es buena ni es respuesta. Es simplemente una reconocimiento y una confirmación.

Tan inherente al sistema es la violencia que quienes han llegado a darse cuenta de esto,  han visto que no hay palabra para llamar a lo que es contrario, opuesto y limitador de la violencia. No es paz, porque la paz es la violencia operando en silencio. No es amor porque el amor es la violencia en las relaciones afectivas. Le han llamado por un nombre que no es un nombre: noviolencia. Es el reconocimiento de lo basto de la violencia en el dominio del mundo y de lo difícil que es no reproducirla.

Salirnos, confrontar la violencia desde una postura antidominación, antisometimiento es difícil. Requiere un “darse cuenta” sombrío y doloroso. Requiere una voluntad social y política realmente revolucionaria, es decir disruptiva, no repetitiva.

Mucho más fácil es tratar de pasar por antisistema nuestro sometimiento reivindicando algún tipo de violencia como rebeldía y revolución, cuando no es más que la demostración de cierto entrenamiento bien realizado y de nuestra incapacidad crítica, autocrítica y creativa respecto al sistema que tiene una metodología de propaganda, manipulación mental y física, publicitaria aceitada en décadas, siglos y milenios a lo largo y ancho del territorio único que tenemos: el paisaje-mundo en el cual nos toca sufrir, vivir y resistir.

De que nuestra resistencia sea vacua, inútil y favorable a la dominación se encarga la violencia, dándonos a la violencia como su propia solución… y con eso redundamos, repetimos, iteramos, no salimos del círculo y nuestro ego queda satisfecho, contento y sometido nuevamente al sistema.

El canto a la violencia es nuestro canto primario, no podría ser de otra manera, y al mismo tiempo es nuestro canto más autodestructivo, limitado y bendecido por las élites que nos gobiernan y se turnan para gobernarnos disfrazadas de gobierno y de su oposición, en todo momento y en todo lugar.

La violencia nos somete. Nuestro recurso a la violencia es el examen de sometimiento que damos cada día y por aprobarlo, dando discursos que lo reivindiquen el sistema te premia dándote un lugar de privilegio en la máquina de la dominación y la violencia. Una máquina redonda, que no para hasta conseguir su objetivo: el fin de toda resistencia a ella, mediante el fin del planeta que la cobija.

Desde los sectores antisistema cada cierto tiempo se reivindica la violencia como revolucionaria, antisistema o al menos como una táctica que se puede usar sin problemas, que es una cosa neutra al servicio de quien quiera y pueda. No existe tal neutralidad en la violencia. Al contrario, es como si una persona enferma de cáncer reivindicara el cáncer como un remedio.

Pelao Carvallo

Junio 2019

 

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15 de mayo. DIA INTERNACIONAL DE LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA

ROMPIENDO FILAS en América Latina y el Caribe

La segunda edición de nuestra revista antimilitarista latinoamericana y del Caribe, llega por fin a tus manos tras una larga espera producto de los problemas que surgen en toda iniciativa autogestionada, hecha a voluntad, pulso y ganas.

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 LOGO RAMALC POSITIVO 2019

Cortometraje que recoge las diferentes voces de la Red Antimilitarista de América Latina y el Caribe RAMALC y su visión sobre el militarismo en la región. Grabado en Asunción 2017 y editado en Quito 2019.

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 #DesobedeceALasGuerras #NosEstánMatando #DesobedeceLasGuerras #Ramalc #RompiendoFilas #15MayoOC

MIGRAR NO ES UN DERECHO

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Pelao Carvallo

Un buen historiador sentenció que el juego era anterior a la cultura. Su investigación llegó hasta ahí y con eso cambió la comprensión de la historia y de la cultura. Junto con el juego, me atrevo a decir, el canto (la música), la reproducción (y todo lo que ello implica: alimentación, cuidados, etc) y la migración son anteriores a la cultura humana y, más importante que eso, son constitutivos de la humanidad, son hechos humanos.

Quien juega, quien canta, quien cuida, quien migra hace a la humanidad. Cada niña que juega recrea lo que éramos antes de ser humanos y lo que nos hizo y hace ser humanos. Cada persona que canta y hace música, planta el árbol de la humanidad en el presente que nos toca. Las gentes que cuidan a otras y las gentes que van en busca placentera y libre de un retoño humano nos convierten una y otra vez en la humanidad que somos. Toda persona que migra hace lo propio de la humanidad, nos humaniza en su migrar.

La humanidad es tal en tanto migra. No hubo humanidad, cultura, intercambio, conocimiento, solidaridad más que en el largo viaje que, iniciado a pie en África, aún no termina ni concluye. Quienes migran nos salvan porque sin movimiento poblacional la humanidad se acabará. No será el colapso económico, ni el cambio climático lo que acabará con la humanidad que somos; lo que acabará con nosotros será el encierro en ciudades, fronteras, familias.

Migrar es un hecho humano. Describirla simplemente como un derecho es reducirla a una posibilidad individual gestionada por Estados y Empresas. Es situarlo en el ámbito de lo negociable y sustituible.

Migrar en tanto hecho humano es capital en mantenernos como especie y cultura. Quien migra nos hace, nos mantiene, nos sostiene. Quién pone trabas o se opone a la migración se opone a la humanidad y busca el antropocidio.

Hay que hacer un reconocimiento, mundial, constante, sostenido a quienes migran. No es necesario darles facilidades, con evitarles obstáculos es suficiente. En cada lugar en que el paso migrante se plante, hay que celebrarlo y motivarlo. Felicitaciones impulso. Porque quienes migran cumplen la tarea de ir haciéndonos, cumplen ese hecho humano fundamental, fundacional, vital. Reconocimiento extensivo a quienes hacen esos otros hechos de la humanidad: jugar, cantar, reproducir.

Migrar, entonces, más que un derecho humano, es un –nuestro- Hecho Humano.

8 de diciembre de 2018 (capicúa)

“Haga de cuenta que Dios es Uribe”

Julián Ovalle

Van a llamar a juicio a Álvaro Uribe Vélez. Si no lo escuchó nombrar antes, sepa de entrada que fue presidente de Colombia en dos cuatrienios (2002-2010) y que este escrito no es una expresión de afecto positivo, no. Resultó ser una reconstrucción autoritaria, un texto producto de la incertidumbre ante lo que pueda pasar en un proceso judicial sobre un personaje muy poderoso, tal vez el más poderoso de Colombia. Seguir leyendo “Haga de cuenta que Dios es Uribe”

Paraguay en espera del nuevo mismo gobierno

Pelao Carvallo

Un largo proceso de remilitarización del país como estrategia para ralentizar la caída del partido colorado que implica un proceso de pauperización de les trabajadores y enriquecimiento rápido de las elites.

  1. Casos

Mirian González, cocinera, de larga trayectoria, trabajaba en uno de los puestos de venta de comidas del “Kure Luque Ára”, evento municipal gastronómico de la ciudad de Luque, a inicios de julio de este año. Ella sufrió quemaduras en todo el cuerpo luego de incendiarse su delantal y ropa producto de un accidente laboral. Murió tras días de agonía en un hospital. La organización del evento no disponía de protocolos ni elementos antiincendios, siquiera extintores en el lugar. La empresa para la cual la señora Mirian trabajaba deslinda toda responsabilidad al decir que “ella estaba a cargo de su lugar de trabajo”. No hay indemnización, ni seguro de vida o salud ni fiscalía que considere esto crimen o negligencia empresarial. Seguir leyendo Paraguay en espera del nuevo mismo gobierno